La gastronomía es un sector lleno de originalidad y expresión. De hecho, en la actualidad está muy de moda la cocina de vanguardia, la cual tiene como objetivo innovar utilizando diferentes técnicas para la preparación de productos de alta calidad.

Así, encontramos muchas recetas novedosas, peculiares y muy auténticas. Por ello, nos puede surgir la duda de si un chef puede proteger esa obra, dado que muchas innovaciones pueden protegerse mediante derechos de propiedad intelectual. Y es que, innovar es hacer algo nuevo que mejora un producto, un proceso o un servicio. 

Sin embargo, muchos cocineros se quejan de la ausencia de copyright en el sector, ya que cualquiera es libre de coger una receta y tratar de adaptarla, mejorarla o reinterpretarla, explorando nuevas posibilidades culinarias. Probablemente por ello, sea tan común en este sector el famoso ‘ingrediente secreto’

La gastronomía y la propiedad intelectual

Las recetas de toda la vida obedecen a reglas técnicas y no suele haber innovación. Por ello, no se encuentran en el ámbito protegible. No obstante, la cocina de autor cuenta con originalidad, del mismo modo que una canción. Tanto es así que cuenta con dos partes novedosas: por un lado la receta en sí y por otro la presentación del plato. 

El artículo 10 de la Ley de Propiedad Intelectual dice que “son objeto de propiedad intelectual todas las creaciones originales literarias, artísticas o científicas expresadas por cualquier medio o soporte, tangible o intangible, actualmente conocido o que se invente en el futuro”. Sin embargo, no incluye expresamente, entre las obras que enumera, las culinarias. Asimismo, tampoco se refiere a ellas la Directiva 2001/29/CE, sobre los derechos de autor en la Unión Europea

No obstante, la Real Academia de Gastronomía y la FACYRE –Federación de Asociaciones de Cocineros y Reposteros de España– están trabajando conjuntamente para impulsar una Ley General de la Gastronomía. ¿El motivo? Promover la seguridad jurídica de la gastronomía y sus creadores.

Por su lado, los textos y las imágenes que sirvan para explicar e ilustrar una receta sí que pueden ser protegidas. Por ejemplo, no se puede utilizar sin permiso una imagen protegida como obra fotográfica o copiar un texto protegido como obra literaria. 

El famoso ingrediente secreto

Patentar una receta significa dar a conocerla al público, puesto que la pretensión de patentes es impulsar un mercado de libre competencia. Así, se le concede al autor un derecho exclusivo por tiempo limitado. De esta forma, pasados unos años cualquiera puede usar la receta.

Por ello, es tan común en el mundo de la gastronomía el famoso ingrediente secreto, el cual se protege a través del secreto industrial.

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