Dice el artículo 1546 del Código Civil que el arrendador es aquel que se obliga a ceder el uso de la cosa, ejecutar la obra o prestar el servicio, y el arrendatario quien adquiere el uso de la cosa o el derecho a la obra o servicio que se obliga a pagar. No obstante, el arrendamiento de fincas no sólo lo encontramos en el Código Civil, sino que también se menciona en la Ley de Arrendamientos Urbanos. Tanto una como otra coinciden en que el arrendamiento se caracteriza por lo siguiente:

 

  • Precio: El arrendatario podrá usar el inmueble a cambio de una contraprestación.
  • Tiempo: El arrendamiento tiene una duración determinada.
  • Es un derecho personal ya que el arrendatario sólo tiene el goce de la finca sin llegar a disponer de un derecho real.

 

Del mismo modo, la Ley de Arrendamientos Urbanos diferencia entre arrendamiento urbano de vivienda y arrendamiento urbano para uso distinto de vivienda. El arrendamiento urbano muestra gran complejidad al encontrarse regulado en diversas legislaciones en función de la fecha de celebración del contrato de arrendamiento. Así podemos distinguir:

 

  • Ley de Arrendamientos Urbanos de 1964
  • RDL de 30 de abril de 1985
  • Ley de Arrendamientos Urbanos de 24 de noviembre de 1994 modificada posteriormente en tres ocasiones por:
    1. Ley 4/2013, de 4 de junio, de medidas de flexibilización y fomento del mercado del alquiler de viviendas
    2. RDL 21/2018, de 14 de diciembre de medidas urgentes en materia de vivienda y alquiler
    3. RDL 7/2019, de 1 de marzo, de medidas urgentes en materia de vivienda y alquiler

 

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