Durante el confinamiento, hemos podido observar cómo diferentes artistas se han unido para versionar distintas canciones con el fin de dar ánimo a la población y, en algunos casos, recaudar dinero para destinarlo a organizaciones o instituciones que luchan contra el virus.

Debemos tener en mente, que tras estas versiones se encuentran una serie de negociaciones y contratos entre vocalistas, discográficas o propietarios de derechos de autor un tanto complejas.

En este tipo de colaboraciones, la persona al frente del proyecto es la encargada de elaborar los diferentes contratos con cada uno de los integrantes de esta colaboración. Cabe la posibilidad de que los artistas tengan alguna clase de exclusividad con su discográfica, por lo que se debe negociar con ellos el “levantamiento de dicha exclusividad” para la realización de dicha colaboración.

Por otro lado, aunque el fin de estos proyectos sea benéfico, son imprescindibles los contratos. Es necesario dejar por escrito la renuncia a los beneficios que pudieran obtener y especificar hasta cuándo, ya que, aunque es habitual que esta renuncia sea durante el tiempo que dure el copyright de la canción, nos podemos encontrar con que el artista ceda estos beneficios únicamente durante un tiempo determinado.

 

Respecto a las colaboraciones, podemos encontrarnos con dos tipos:

  • Versiones de canciones ya existentes: Solo se exige abonar los derechos de autor al creador original de la canción y mencionarle expresamente al publicarla.

La complejidad surge cuando se realiza cualquier modificación sustancial en el tema, como puede ser un cambio en el estilo o en la letra, donde necesitarías la autorización del autor original pasando a ser lo que se conoce como una obra derivada. Estas modificaciones pueden generar distintos derechos sobre la persona que las realiza (de ahí la importancia de la negociación con el autor original y su aprobación). Un ejemplo de este tipo de modificaciones pueden ser las traducciones de canciones a otros idiomas, donde cobrarían tanto el autor original como el artista que ha realizado la traducción por dicha autoría.

  • Nuevas creaciones: En este caso, se debe acordar previamente el porcentaje que le corresponderá a cada una de las partes, pudiendo ser este a partes iguales o dependiendo de las aportaciones de cada uno para la realización del tema. Es común encontrarnos con desacuerdos entre artistas debido a la falta de pautas jurídicas que clarifiquen cuándo se generan derechos de autor sobre una canción.

 

Por último, nos encontramos con dos posibles problemas dentro de las colaboraciones entre artistas:

 

  • Si alguno de los artistas es menor de edad: Es necesaria la autorización del tutor o del representante legal para poder participar en el proyecto.

 

  • Si alguno de los artistas es extranjero: Deberá negociarse cuál será la legislación aplicable al contrato (si la obra se graba en España, lo normal es que se aplique la ley nacional). Es recomendable registrar la canción en el organismo de gestión de derechos del país en donde se graba y en el Estado de origen del cantante.